Transforma tu salud

¿Xevi, porqué has decidido escribir este libro?

Decidí escribir este libro porque en el mercado no existe ninguno que relacione las hormonas con los dos cerebros. He “ordenado” todos los documentos y conocimientos que he ido acumulando durante todos estos años de mi experiencia sobre el tema.

Es decir, lo que explico en el libro es lo que nosotros recomendamos en la consulta para “transformar tu salud” teniendo en cuenta que los factores biológicos deter- minan si una persona tiene más sensibilidad a los receptores androgénicos (testosterona) o estrogénicos (estrógenos).

¿Y cómo se sabe si una persona tiene más testosterona o estrógenos?

Si durante el primer trimestre del embarazo estás más expuesto a hormonas masculinas, lo que sucede es que el cuarto dedo de la mano derecha crece más que el segundo. Este parámetro determina que durante la infancia y el resto de tu vida, tendrás tendencia a fabricar más hormonas masculinas o femeninas según lo tengas.

Esto se estudia porque se ha visto que en la época actual, existen demasiados problemas de cánceres hormonodependientes y de fertilidad, y están estudiando porqué suceden. Por ejemplo, se ha visto que los chicos que tienen el cuarto dedo más largo que el segundo, son más fértiles y tienen más espermatozoides que no los que tienen el segundo dedo más largo o igual que el cuarto, que es más típico de exceso de hormonas femeninas. Tener más hormonas masculinas o femeninas ya viene implícito desde pequeños, y esto genera cambios en nuestras estructuras hormonales, que condicionan nuestra conducta y nuestro carácter en la edad adulta.

¿Qué consecuencias pueden desencadenarse si tenemos más hormonas contrarias a nuestro sexo?

Si no se eliminan bien las hormonas masculinas o femeninas contrarias a nuestro “sexo”, esto puede dar lugar a patologías típicas provocadas por estas hormonas “contrarias”.

Por ejemplo, la acumulación excesiva de andrógenos (hormona masculina) en las mujeres, puede derivar en piel y cabello grasos, ovarios poliquísticos o incluso acné o tendencia a engordar. También puede derivar, por ejemplo, en un desarrollo mínimo del pecho, de los glúteos, piernas más delgadas,…que son características más propias de los chicos.

En el caso contrario, la acumulación de estrógenos (hormona femenina) en los hombres, puede derivar en acumulación de grasa en la zona del pecho o de los glúteos, hemorroides, varices en los testículos o incluso en las piernas.

El caso más típico suele ser la acumulación excesiva de estrógenos tanto en chicos como en chicas. El hecho de no eliminar bien el exceso de hormonas femeninas, supone, a nivel del primer cerebro, una conexión distinta de redes neuronales, que condiciona que se tenga más facilidad a tener problemas como la migraña, la ansiedad, la depresión o incluso algún tipo de fobia. Esto con la testosterona no sucede, porque la estructura de la red neuronal cambia.

A nivel del intestino, el exceso de hormonas femeninas, hace que haya más diversidad bacteriana, por lo tanto, la microbiota es más variada, lo que le da más facilidad para provocar fermentaciones. Así pues, el exceso de estrógenos puede provocar más tendencia a tener patologías como el colon irritable o el estreñimiento. Una vez identi cado el problema, el libro te explica cómo ayudar al viaje de los estrógenos para poderlos eliminar.

¿Y cómo se pueden eliminar?

Si eres una persona que fabrica muchos estrógenos, debes cuidar tus hábitos de vida para no introducir más estrógenos en tu cuerpo, porque te pueden penalizar. Por ejemplo a través de la dieta (lácteos, alcohol, la carne,…) o de los tóxicos ambientales como los plásticos. Todo esto fermenta los estrógenos en sangre más los que tú puedes fabricar; entonces, hay que minimizar los estrógenos que circulan en sangre, consiguiendo que los receptores de dichos estrógenos no estén muy activos.

El hígado es el que ayuda a eliminar los estrógenos. Una vez han salido por el hígado, los acabamos eliminando o bien por la orina o por las heces.

Hay un tipo de bacterias intestinales que favorecen que los estrógenos eliminados se reabsorban en la sangre y vuelvan al hígado, y otras bacterias que favorecen la correcta eliminación de los estrógenos. Por eso es importante tener en cuenta que el hígado y la microbiota intestinal debe estar bien.

Al final, la alimentación es la que nos tiene que garantizar que el hígado elimine bien los estrógenos y que la microbiota esté correcta, para que no exista la actividad de las bacterias que reabsorben los estrógenos.

¿Conoces algún caso en el que se haya solucionado la eliminación de estrógenos?

Pues precisamente mi caso. El exceso de estrógenos puede llevar a problemas de eccemas o dermatitis. Por ejemplo en mi caso, yo tenía psoriasis. Y cuando fui consciente de todos estos conocimientos, fue reducir la actividad de la enzima que fabrica estrógenos (aromatasa) y como conseguí frenar la entrada de estrógenos en mi cuerpo, la psoriasis se fue de forma prácticamente inmediata.

Transcripción de la entrevista realizada por la revista News Magazine nº 10 – Primavera-Verano 2017

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