A mí la fruta no me va bien. ¿Puede ser?

Los pacientes me dicen:

No lo entiendo…

Como fruta, ensaladas, verduras y siempre tengo la barriga como una pelota! … con muchos gases, dolor abdominal y unos días tengo estreñimiento y otros diarrea.

Las cerezas, los melocotones… ¡me provocan diarreas!

Las cebollas, el brócoli, las legumbres, la sandía y la miel también me dan muchos gases, dolor de cabeza, somnolencia e irritabilidad.

¡Ah! ¡También los chicles me dejan el estómago hinchado!

 

Muchas veces, hábitos de vida considerados muy sanos resultan ser perjudiciales para algunas personas.

Cada día nos encontramos con la necesidad de individualizar más el tratamiento  de nuestros pacientes y la tecnología nos permite seguir avanzando para curar enfermedades antes consideradas incurables.

Podríamos pensar que estas personas tienen muchos problemas pero quizás sólo tienen uno.

¿Qué es la intolerancia a la fructosa?

La intolerancia a la fructosa-sorbitol afecta a un 40-60 % de la población, y es especialmente frecuente en las personas que padecen de flatulencias, colon irritable o inflamación de colon.

Es decir, las personas con flatulencias, concretamente pedos sin mal olor, que alternáis heces pastosas con estreñimiento y que tengáis digestiones lentas-pesadas  justo después de comer, podéis sospechar que, probablemente, sufrís una mala absorción de la fructosa-sorbitol.

Al sufrimiento digestivo diario, además, suele añadirse cansancio, depresión  y somnolencia, acompañado de un retraso de la curva de crecimiento en el caso de los niños.

La falta de del transportador de la fructosa presente al intestino delgado, denominado GLUT-5, y del GLUT-2 (transportador de la fructosa, glucosa, galactosa) impiden que haya una buena absorción desde el intestino hacia la sangre y entonces, estos alimentos llegan al colon (intestino grueso) sin digerir. Estos hidratos de carbono de cadena corta que llegan al colon sin digerir son fermentados rápidamente por por las bacterias del colon produciendo gases como el hidrógeno, dióxido de carbono y metano.

Para hacer un diagnóstico específico de la intolerancia a la fructosa-sorbitol pediremos a nuestro médico una prueba llamada “test con aliento por la intolerancia a la fructosa y sorbitol” donde se mide el hidrógeno y el metano espirados, antes y después de tomar fructosa-sorbitol.

Si el test sale positivo, habrá que seguir una dieta baja en hidratos de carbono de cadena corta (no sólo los ricos en fructosa). Reduciremos todos estos hidratos de carbono llamados FODMAPS (Fermentables Oligosacárido, Disacárido, Monosacárido And Poleos). Los gases desaparecerán en menos de 6 semanas.

Recomendamos a estas personas que se pongan en manos de un médico especialista o un psiconeuroinmunólogo para resolver el origen de la fermentación bacteriana a nivel del colon, mientras siguen una dieta baja en FODMAPS.

Los alimentos a evitar los resumimos:

  • Fructosa: miel, manzanas, peras, cerezas, sandía, mango, etc.
  • Fructo-oligosacáridos (fructanos): Trigo, centeno, cebolla, ajo, alcachofa, col, brócoli, plátano, achicoria, inulina, FOS.
  • Galacto-oligosacáridos (GOS): Legumbres
  • Lactosa: leche de origen animal (vaca, oveja, cabra, etc), yogures y quesos (menos cantidad)

Poleos cómo:

  • Manitol: setas, coliflor, edulcorantes (“chicles sin azúcar”)
  • Sorbitol: caramelos y chicles sin azúcar.
  • Xilitol, maltitol, eritritol, isomalta: presentes en los productos emvasados

Hay que buscar el origen de esta intolerancia puesto que seguir siempre esta dieta sin resolver el origen del problema implicaría unas carencias nutricionales que a largo plazo perjudicaría nuestra salud.

Todos ellos son alimentos prebióticos, favorecedores de nuestra estimada flora bacteriana sana… que un día tenemos que volver a introducir.

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