La fibromialgia se asocia a la mala absorción de la fructosa

Tengo gases, hinchazón abdominal, colon irritable y ahora me han dicho: “Tienes fibromialgia”.

Y ahora, qué!

Solo el 2-3% de la población mundial tiene fibromialgia, y hay una predominancia clara entre el sexo femenino. Te tocó a ti.

Si te han dicho esto, hoy va a ser un gran día.

Entre la gran variedad y aparente lejanía de los síntomas relacionados con la fibromialgia se ha visto que tienen un denominador común: la serotonina (5-HT).

Gracias a recientes investigaciones hemos visto que el origen de muchos de los síntomas de la fibromialgia son los bajos niveles de serotonina que caracterizan a estas personas, personas que sobreviven a lo que antes creíamos que era crónico: la fibromialgia.

Los síntomas de la fibromialgia

Los síntomas que acompañan la fibromialgia son:

  • Dolor generalizado: Hiperalgesia (sensibilidad muy elevada ante un estímulo doloroso), alodinia (bajo umbral a partir del cual sientes dolor).
  • Rigidez
  • lteraciones cognitivas como poca concentración, poca atención, poca velocidad para procesar información y alteración de la memoria a corto plazo o del “desarrollo multitarea”.
  • Fatiga crónica
  • Cambios anímicos
  • Depresión o ansiedad.

Y además, estas personas que sufren fibromialgia también suelen tener asociado:

  • Dolor lumbar.
  • Sensibilidad aumentada en zonas específicas del cuerpo.
  • Un sueño poco reparador y/o insomnio.
  • Colon irritable.
  • Calambres en las piernas.
  • Síndrome de piernas inquietas.
  • Cefaleas y/o migrañas.
  • Dolor visceral.
  • Dolor en la ATM (articulación temporomandibular).
  • Ansiedad.
  • Palpitaciones
  • Espasmos musculares.
  • Dolor en el pecho.

Revisando las mejores recomendaciones para diagnosticar y para tratar a las personas que sufren fibromialgia, en 2016 el equipo de investigación de Macfarlane GJ. nos explicaron que los factores etiopatológicos son multifactoriales, es decir, no hay un único origen que provoca todos estos síntomas y por lo tanto no hay un tratamiento que sirva para todos los afectados por igual.

Hay distintas hipótesis de tratamiento, farmacológicas o naturales, pero a día de hoy, parece ser que lo que más beneficia a las personas que sufren fibromialgia es el ejercicio físico junto con la recuperación del sistema gastrointestinal, el encargado de fabricar el 90% de la serotonina de nuestro organismo. Deberás escuchar a tu intestino y personalizar tu solución.

Inicialmente se observó que los pacientes con fibromialgia empeoraban de los dolores generalizados y de su rigidez después de desayunar fruta, mermelada, cereales de trigo o un pan de centeno. La fructosa estaba involucrada como factor desencadenante.

Ya a principios de este siglo XXI el equipo de investigación de Ledochowski M. nos advirtió que la mala absorción de la fructosa y del sorbitol podían provocar problemas en la absorción del triptófano a nivel intestinal, el aminoácido esencial imprescindible para poder fabricar serotonina. Y una carencia de serotonina i otros metabolitos derivados del triptófano condicionaran consecuentemente problemas digestivos, cambios anímicos, depresión, ansiedad, insomnio y más.

Seguimos avanzando y en 2017, gracias a investigaciones publicadas en Frontiers in Medicine de Silvia Maria Lattanzio* de la Universidad de Padova (Italia), nos amplía el conocimiento y ahora sabemos que la presencia en el intestino de “moléculas no absorbidas correctamente”, pueden provocar:

  • Menor absorción intestinal del triptófano hacia la circulación sanguínea.
  • Menor cantidad de triptófano biodisponible para poder fabricar serotonina.
  • Una carencia de serotonina que desencadenará los síntomas comentados de la fibromialgia.

Quiero saber qué comer

Cuales son estas moléculas no absorbidas? Son la fructosa, la lactosa y el sorbitol.

En estudios observacionales, se ha comprobado que las personas con intolerancia a la fructosa, al sorbitol y a la lactosa, respecto a las que tienen una buena absorción, tienen significativamente más problemas depresivos y dolores crónicos por afectación de la síntesis de serotonina en el intestino y alteración de nuestro sistema neuro-inmuno-endocrino.

Ledochowsky M y su equipo de investigación nos explican que los altos niveles de lactosa circulando en el intestino de las personas intolerantes a la lactosa interfieren en la absorción del triptófano. El mecanismo fisiopatológico propuesto es la formación de complejos entre la lactosa no absorbida y el triptófano circulante en el intestino afectando negativamente su absorción.

Resultados similares fueron encontrados en sus investigaciones entre los pacientes con intolerancia al sorbitol y especialmente a la fructosa, la molécula más estudiada.

La fructosa al no ser absorbida en el intestino delgado quedará depositada en el intestino, se enlazará con el triptófano proveniente de la dieta y bloqueará su absorción.

Esta insuficiente absorción del triptófano causará una reducción de la síntesis de serotonina y nos conducirá a síntomas depresivos, ansiedad por comer dulces, colon irritable y todos los demás síntomas de la lista que antes has leído entre los pacientes que sufren de fibromialgia.

Todos estos pacientes con mala absorción de la fructosa tienen altos niveles de fructosa depositados o circulando por el intestino y esto es lo que realmente debemos resolver para revertir la mala absorción de la fructosa.

Hay muchos alimentos ricos en fructosa y en fructanos (cadenas de moléculas de fructosa). Una dieta baja en fructosa y en fructanos te puede cambiar la vida.

La mala absorción de la fructosa está asociada con síntomas depresivos y/o fibromialgia porque condiciona:

  • Bajos niveles de triptófano y de serotonina.
  • Bajos niveles de zinc.
  • Bajos niveles de ácido fólico.
  • Bajos niveles de hierro y de ferritina. (Ledóchowski M. et al.)

Como puedes imaginarte, una alteración en la absorción del triptófano, el zinc, el hierro i el ácido fólico nos afectará concomitantemente a otros niveles y desencadenará una cascada de síntomas clasificados en patologías aparentemente muy distintas por una menor fabricación de serotonina en nuestro organismo. Síntomas que parecían no tener fin y que hacen que un día te sientas etiquetado, y te digan: “Tienes colon irritable” o “Tienes fibromialgia”. Y ahora qué.

Y esto es exactamente lo que ocurre a las personas con mala absorción a la fructosa, al sorbitol y a la lactosa.

Hay que ir al origen, concéntrate en ayudar a tu intestino para que pueda absorber correctamente la fructosa, el sorbitol y la lactosa, para así resolver esta mala absorción y estas carencias que parecían crónicas.

La mala absorción de la fructosa es una incapacidad del intestino delgado para absorber eficazmente la fructosa. Consecuentemente, la fructosa llegará al colon y será fermentada por las bacterias en:

  • Ácidos grasos de cadena corta (butirato, propionato, acetato)
  • Gases: H2, CH4 y CO2.

Tal vez deberías reducir el consumo de fructosa y ayudar a tu intestino pero el caso es que, si no lo tienes en cuenta, la continua ingesta y mala absorción de la fructosa provocará una simbiosis en el colon, es decir, un desequilibrio de la microbiota intestinal que empeorará la situación un poquito más. Un desastre.

La fructosa no debería de haber llegado al colon, porque luego ahí provocará:

  • Exceso de gases, hinchazón y distensión abdominal.
  • Espasmos intestinales y dolor abdominal.
  • Diarrea osmótica (heces con agua, pastosas)
  • Disbiosis intestinal.

Esto te hará vivir un calvario, pero no es lo que más me preocupa. Este escenario provocará todos los síntomas típicos de las personas que padecen de colon irritable y fibromialgia. Esta situación y estos síntomas no son exclusivos de los intolerantes a la fructosa pues, como hemos visto, otros azúcares mal absorbidos imitan el mismo escenario: la intolerancia al sorbitol y a la lactosa.

Cómo empeorar la situación:

Los síntomas de la mala absorción a la fructosa (digestivos y extra digestivos) pueden aumentar con la ingesta de sorbitol. El sorbitol es un azúcar-alcohol que empeora el escenario de los intolerantes a la fructosa.

Tu intestino te está pidiendo que le ayudes, que le ayudes a absorber estos azucares ( fructosa, sorbitol y lactosa) y me interesa especialmente que sepas cómo escucharlo porque él tiene la llave. Quiero que lo resuelvas y que sepas cómo saber si eres intolerante a la fructosa y a los fructanos. O tal vez a la lactosa o al sorbitol. O tal vez a los tres!

Habitualmente tu amable intestino te dará pistas de que no puede absorber la fructosa y lo “explicará” así: Cuando comes un puñado de cerezas tendrás heces pastosas o diarrea, gases o hinchazón. Si creías que esto era normal, debes saber que no es lo normal. Deben salir heces consistentes, bien hechas y se deben hundir.

Con una crema de verdura a base de cebolla y puerro tal vez también tendrás mucha hinchazón, gases y heces pastosas. El brócoli, la alcachofa y los espárragos te dan también muchos gases. Y el ajo. Uy el ajo! El ajo tampoco te sienta bien.

Más pistas! Es probable que una infusión de manzanilla no te siente bien cuando todos creíamos que calmaría el intestino de todo el mundo.

Ah! Y también cuando tomas esos caramelos tan ricos y adictivos para el dolor de garganta, esos que ponen: “miel sin azúcar”, es decir, que son caramelos de miel ricos en fructosa y sorbitol. Mejor utilizar otro remedio para tu faringitis si te provocan hinchazón abdominal, heces sueltas, debilidad general, fatiga, malestar general, mente espesa…

Bueno, pues todos estos alimentos son ricos en fructosa y fructanos (cadenas de fructosa). Escucha a tu intestino, mira las heces y cuídalo.

Tal como he ejemplificado, el intestino nos da pistas y nos suele avisar. Pero quiero que sepas que no avisa siempre. Por esta razón estos síntomas gastrointestinales no son “per se” suficientes para el diagnóstico de la intolerancia a la fructosa porque hay personas que tienen mala absorción a la fructosa, perfectamente diagnosticada (mediante el test del aliento) y, en cambio, no tienen ninguno de estos síntomas digestivos. Ni una pista. Sin avisar.

A mis pacientes les digo: “tu intestino nos estaba boicoteando el destino de tu salud, quería esconder su mejor secreto, pero con el test del aliento lo descubrimos: era la fructosa”.

Como diagnosticar la mala absorción de la fructosa de forma fiable y rigurosa:

Debes acudir a un laboratorio especializado y pedir por la prueba específica en aliento: el del aliento para la intolerancia a la fructosa

En el próximo capítulo te explicaré como resolver su mala absorción.

¿Qué es lo esencial?

El test del aliento: analízate mediante el test del aliento si tienes mala absorción a la fructosa, al sorbitol o a la lactosa (o a todos) porque si es así y sigues consumiendo estos azúcares serás de las personas que dicen: lo mí es crónico.

Análisis de sangre: analízate en sangre los niveles de triptófano, ácido fólico, zinc, hierro y ferritina.

¿Qué dieta sigo?

En función del resultado del test del aliento, la dieta recomendada será una u otra. Todos somos distintos. Mientras unas personas deben reducir solamente la fructosa, otras tal vez no toleran el sorbitol o la lactosa. Incluso hay personas que el test del aliento les salió positivo para los tres azúcares y deben seguir temporalmente una dieta baja en fructosa, baja en sorbitol y baja en lactosa, es decir, una dieta baja en fodmaps.

Las mejoras solamente con la dieta son rápidas y espectaculares.

Elimina de la dieta todo lo que no es bueno para ti:

  • Sin fructosa o cadenas de fructosa (fructanos).
  • Sin sorbitol.
  • Sin lactosa.
  • Baja en FODMAPS: sin ninguno de los tres azúcares (ni lactosa, ni fructosa ni sorbitol).
  • Sin aspartamo (E-951): Este edulcorante artificial está prohibido en países como Islandia, Noruega y Japón, pero es legal aquí en España. Está compuesto por ácido aspártico 40%, fenilalanina 50% y metanol 10% y su consumo regular provoca estrés oxidativo, disbiosis intestinal e inflamación sistémica. Asimismo, el aspartamo provoca un aumento de la fenilalanina (su componente principal) que reducirá la entrada de triptofano en el cerebro. Resultado: una menor síntesis de serotonina (5-HT) y eso ya sabes qué significa, recuerdas? Tú decides. Lo encontrarás escondido en los chicles sin azúcar, en bebidas dulces como la Coca-Cola Zero, los zumos de frutas o yogures light e incluso en suplementos naturales o medicamentos.
  • Sin glutamato (E-621 o GMS): El glutamato es un aminoácido que altera el eje neuroendocrino HHA (alterará la producción normal de cortisol), altera la producción de energía de nuestras mitocondrias provocando fatiga como síntoma principal y, además, tiene efectos excitatorios y desmielinizantes en el sistema nervioso central y en el sistema nervioso periférico (Esclerosis múltiple y otras enfermedades neuroinflamatorias). Es una sustancia neurotóxica que fabrican las células inflamatorias pero el caso es que también está añadido en muchos alimentos con un efecto potenciador del sabor que hará que no puedas parar de comer. Lo encontrarás escondido en muchos alimentos procesados, como en las aceitunas rellenas, las patatas de bolsa, quicos, bocas de mar, jamón york, sopas, y también en las pipas, por ejemplo. Si los empiezas a comer no podrás parar.
  • Baja en sucrosa (azucar de mesa).
  • Aportación suficiente de triptéfano: carne, huevos, pescado, arroz, patatas, nueces y chocolate negro.

No recomiendo que te suplementes triptófano.

Recuerda que debes recuperar a tu intestino para revertir tu mala absorción intestinal. Cada una de estas moléculas de azúcar (lactosa, fructosa o sorbitol) tiene una forma distinta para absorberse.

Sea la dieta que sea, no será para siempre.

Si solo sigues la dieta “fructosa free”, “sorbitol free” o “lactosa free” cuando vuelvas a comerlos volverás a tener los mismos síntomas. Tu intestino te recordará que todavía no has arreglado nada a nivel intestinal, ahí donde tenías el problema, solo evitabas los alimentos desencadenantes de los síntomas. Tienes que ir al origen.

Un profesional especializado puede valorar la necesidad de suplementarte estas carencias de vitaminas o minerales (B9, zinc, Hierro) mientras resuelves el origen del problema: El equilibrio de la microbiota intestinal y del sistema inmune de las mucosas.

Tres meses después revisa la analítica de sangre, valora las mejoras en la absorción de triptófano, ácido fólico, zinc, hierro y ferritina.

Un espectáculo. Lo resolverás todo.

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