Silvia Abril, Actriz

“A pesar de cuidarme, me estaba intoxicando sin saberlo”

El fisioterapeuta Xevi Verdaguer, a quién entrevistamos la semana pasada, ha cambiado la vida de muchos pacientes, como por ejemplo la de la actriz Silvia Abril y también la de su pareja. Tal como os avanzábamos en aquella entrevista, hemos hablado con Silvia de las consecuencias que ha tenido en su vida haber cambiado la alimentación.

¿Xevi te tiene el corazón robado, eh?

… Él habla del cerebro grande y del cerebro pequeño. ¿Te lo ha explicado? El cerebro grande es la cabeza; y el pequeño, el estómago, o a la inversa, y están totalmente relacionados. Con él he aprendido que, con la alimentación, puedes solucionar problemas incluso de carácter, y esto es impresionante. Me ha enseñado la relación que hay entre el estado del estómago y el bienestar en todos los campos: de la salud física y de la salud emocional.

¿Cómo y por qué llegaste a la consulta de Xevi?

Por una amiga que él había curado. Andreu y yo hacía tiempo que queríamos ser padres y no había maneras. Visitamos diferentes especialistas, nos hicieron múltiples pruebas, y aparentemente todo estaba bien.

Y quizás pensabais en el estrés, en la edad…

Yo tengo 41 años, pero esto no tiene por qué ser un problema definitivo. Todo suma, no obstante hay muchas mujeres que sí quedan embarazadas con mi edad. Él me ayudó a poner la maquinaria en orden. Había una disfunción, que yo no había detectado nunca, que era la intolerancia al gluten, y demostró que el hecho de ingerir gluten durante tantos años me había afectado el sistema reproductivo, y yo no lo sabía ni tenía ningún síntoma.

¿Dejaste el gluten y te quedaste embarazada?

¡En un mes!

¡Qué fuerte!

Sí, increíble. Después supe que a otras mujeres también les había funcionado.

La relación entre el gluten y los problemas de fertilidad

Hay pacientes que sólo con desintoxicar los riñones, el hígado, el intestino y el sistema linfático han quedado embarazadas. Otras, como Silvia, han comprobado que el gluten no les va bien.

El sistema inmunitario no está orientado a hacer crecer una vida nueva cuando tiene que regular una inflamación intestinal o las alteraciones genéticas que esta comporta. ¡Tiene otro trabajo!

Se ha demostrado que la sensibilidad al gluten, aunque no se tengan los anticuerpos, es origen de enfermedades autoinmunes, alteraciones del sistema nervioso o de valores bioquímicos como anemia, falta de ácido fólico o hipertransaminasas en pacientes sin sintomatología intestinal. La ovulación normal y la fertilidad también lo son.

¿Y no tenías ningún síntoma de intolerancia al gluten?

Bueno, a posteriori, hemos visto que tengo vitiligo, que son estas manchas blancas en la piel, despigmentación, que podría ser una consecuencia de la intolerancia al gluten.

¿Te hiciste la prueba genética?

Sí, y tengo toda la predisposición genética a ser celiaca. Hay una analítica rutinaria que muy a menudo sale negativa, pero que no es del todo fiable. Tienes que mirar los genes –el DQ2 y el DQ8–, y ver si tienes predisposición genética, porque quizás no has desarrollado la celiaquía, pero puedes acabar haciéndolo. Los cambios genéticos en los humanos se producen cada miles de millones de años y el hombre que empezó a ingerir gluten no estaba preparado para ingerir y tolerarlo bien, y todavía no se ha producido el cambio. Si la población general se pusiera a hacer analíticas más profundas y más serias, veríamos que afecta a mucha gente. Tengo un sobrino que es muy irritable, nada le está bien y no va al lavabo. Esto está totalmente relacionado. Todas estas toxinas pasan a la sangre, y todo esto ensucia el organismo, el cerebro, irrita las terminaciones nerviosas, te hace irascible. El hecho que seamos lo que comemos –eresloquecomes!– es una verdad como un templo de grande.

¿Qué más has hecho, además de eliminar el gluten?

Hice una depuración del hígado durante siete días.

¿La del zumo de manzana?

¡Sí!

¿Te notaste diferente después?

Sí. De energía muy diferente.

¿Qué más has hecho?

He cambiado la alimentación y estoy empezando a notar pequeños cambios. Resuelves inercias con las cuales has convivido toda la vida, energéticamente te vas encontrando diferente. Te das cuenta que pasamos de puntillas por la vida, que estamos muy desconectados… ¡Ah! Al principio de cambiar la alimentación, para que veamos que no es inocuo, tuve mucho dolor de cabeza, ¿eh?, y a mi madre también le ha pasado…

¿Tu madre también ha pasado por la consulta de Xevi?

¡Sí! Mi madre arrastraba un dolor lumbar desde hacía muchos años, concretamente veinticinco. Hace dos meses que hace dieta, y ahora se sienta y se agacha sin dolor, va a la playa, se estira ¡y no tiene dolor! El dolor crónico en la zona lumbar ha desaparecido. Y es que el dolor que aparentemente es muscular no es más que un aviso de que hay un órgano vital afectado. ¡No me lo podía creer! El problema de mi madre no era lumbar. Estamos acostumbrados a que, cuando tenemos un dolor, nos tomamos una o varias pastillas para calmarlo: no buscamos el origen. La medicina tradicional busca el remedio, pero no el origen del dolor. En la visita Xevi le preguntó: “¿Después de dormir toda la noche, cómo te sientes al levantarte?”. Y ella le contestó: “Con el mismo dolor”. Era lógico, entonces, que su dolor no podía tener un origen lumbar, porque cuando dormimos el músculo se relaja y, por lo tanto, al levantarse debería sentirse mejor. El origen del problema era un mal funcionamiento de los riñones: estaban intoxicados.

¿Tú siempre te has cuidado, verdad?

Sí. Siempre me ha interesado el mundo de la alimentación. He asistido a cursos de cocina vegetariana y me cuidaba pero, fíjate, ¡comía cereales integrales con gluten! O también, solía tomar un té con leche de soja al levantarme, y ahora sabemos que la soja no es tan recomendable… A pesar de cuidarme, me estaba intoxicando sin saberlo.

¿Qué más comes?

Tostadas de pan sin gluten, jamón ibérico… Bien, ahora no porque estoy embarazada, y no me dejan. No me gusta el café y he reducido el té. Ahora he entrado en el mundo de las infusiones, a pesar de que también se tiene que controlar.

Ah, ¿sí?

Esto me lo decía un homeópata. Son hierbas medicinales y funcionan cuando hay síntomas. Si no tienes dolor de estómago o no estás nervioso, no hay que tomar cada día una manzanilla o una tila.

Ahora vas muy a menudo a Madrid para los rodajes Lo que me espera. ¿Cuándo no estás en casa, cómo te organizas?

¡Uy! Tienes que aprender a ser muy organizado, sobre todo cuando tienes que comer sin gluten. Esta noche, por ejemplo, no hemos dormido en casa y, cuando me he levantado, no tenía las cositas que ahora suelo comer en el desayuno. Solución: he comido dos cortes de sandía, que me encanta y ¡ya está! Además, ahora hay muchos más lugares que ofrecen menús sin gluten y, si no, hay muchas alternativas: arroz, verdura, ensaladas.

¿Qué más sueles comer?

Más pescado que carne. No soy vegetariana, pero como muchos cereales, quinoa cocinada con verdura, me gusta mucho el tofu y siempre traigo frutos secos en el bolso! ¡Mira! almendras naturales, naturales, ¿eh? Sin tostar.

Y las manchas en la piel, ¿se han aclarado un poco?

No. Me han dicho que tardan bastantes meses en desaparecer y puede ser que no desaparezcan nunca.

*Advertimos a los lectores que es importante hacer analíticas personalizadas. El hecho de eliminar el gluten de la dieta no asegura el embarazo. Se tiene que mirar caso por caso.

Fotografía: Xevi Garnica – extraída de etselquemenges

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