Sobre

Estudié fisioterapia, osteopatía y acupuntura y me especialicé también en posturología. Siempre estuve interesado en resolver problemas y no solo en aliviarlos.

Por esta razón, cuando aún no tenía consulta propia de PNIE, colaboraba con odontólogos, optometristas y fisioterapeutas para tratar patologías crónicas como migrañas, dolores musculares y articulares teniendo en cuenta el estudio global de la persona.

En mi vida,
siempre he tenido
una gran inquietud

Encontrar el porqué de los problemas de salud, el origen.
Y por eso, gran parte de mi trayectoria, me he dedicado a estudiar.

De esta manera, me fui dando cuenta de que, más allá de la fisioterapia, era imprescindible hacer un abordaje global de la salud de las personas estudiando su salud intestinal, hormonal, endocrina, el ejercicio físico y la salud emocional. Cuando tenía 26 años, me especialicé en PNIE y, poco a poco, fui ampliando el equipo. Hoy, 19 años después, somos más de 25 profesionales de distintas especialidades sanitarias. Esto fue muy rápido, pero nada fácil.

La temida lista de espera

Lo peor de tener saturada mi agenda ha sido que, durante los últimos años, no he podido atender a pacientes graves, que habitualmente pasan por ingresos en hospitales, o niños pequeños con problemas inflamatorios intestinales urgentes y que toman medicación muy fuerte pero no mejoran. Cuando he tenido a 200 personas graves y muy urgentes en lista de espera, no he sabido cómo hacerles un hueco en un plazo de tiempo corto.

Cuando intenté trabajar 12, 13 o 14 horas diarias para reducir esta lista, me di cuenta de que dejaba de disfrutar de lo que estaba haciendo porque llegaba tarde a casa, no podía hacer nada de deporte y vi que me estaba pasando factura. Fue un momento muy complicado para mí. Poco a poco fui encontrando el equilibrio para poder ser feliz y dar lo mejor de mí.

Cuando uno trabaja con ilusión y con el corazón, siempre hay que invertir tiempo, pero también hoy he sabido encontrar el equilibrio para poder invertir también en lo que más quiero: mis hijas y mi mujer. Y cada vez que mis hijas me dicen “papá, ¿hoy llegarás pronto?”, me acuerdo de los momentos más duros en los que el estrés y el volumen de trabajo se me llevaban por delante.

Debido a la abrumadora demanda que tenemos en nuestras consultas, y con la voluntad de querer ayudar a todo el mundo, poco a poco empecé a buscar la solución a esto, que lo sufría yo, las personas de recepción –que no podían agendar más visitas– y sobre todo los pacientes que ya no podíamos atender. Nos han llamado muchos pacientes llorando, desesperados, contando que serían capaces de cualquier cosa, si no les atendemos.

A partir de ese momento, vi que era muy importante saber delegar, sentir confianza hacia todas las personas de mi equipo y crear sesiones clínicas constantes y, entre todos, cuidarlas.

El ahora

En paralelo, he querido hacer divulgación en medios de comunicación de manera recurrente para hacer llegar este mensaje y, por eso, he contado con grandes productoras, como El Terrat, para hacer espectáculos de gran formato en distintas ciudades del país contados de manera muy divertida y entretenida para que todo el mundo pueda entender las cuestiones más científicas y técnicas. También he podido llegar a mucha gente con mis libros: Transforma tu salud y Cuídate.

La recompensa

Estoy feliz de mi trayectoria y mis éxitos. Siempre he sido una persona tímida e introvertida y, para mí, dar clases en las universidades fue un proceso terapéutico para perder la vergüenza. El gran impacto cuando me han hecho entrevistas en televisión y radio me han permitido llegar a mucha gente, pero los éxitos con muchos pacientes son la mejor recompensa y los vives en la intimidad; te dan una gran energía.

Pero os quiero decir algo...

Tengo claro que, cuanto más activamos los sistemas de recompensa en cosas que nos van bien en la vida, más necesidad tenemos de volver a sentir esta recompensa. Esto es adictivo, ya que constantemente necesitas activar estos sistemas de recompensa del cerebro y hay un peligro muy elevado de acabar con problemas de ansiedad y depresión. Una forma de reducir este riesgo es mostrar agradecimiento a todas las personas que te ayudan en los proyectos y en tus éxitos y no hay día en el que no llame a alguien o envíe una nota de voz o un mensaje con un profundo agradecimiento. Si me permites que te dé un consejo, es este. Ponlo en práctica y sé agradecido con tu entorno.