Los pedos sin mal olor te engordan

21 de septiembre de 2015

No pares de leer hasta el final. Te recordarás siempre más.

Los pedos no son inofensivos y los fabricamos en nuestro intestino según lo que comemos. Quizás aguantarás un pedo, pero la solución a tu sobrepeso pasa por resolver tu salud intestinal.

El sobrepeso y  la obesidad

El sobrepeso es un tema complejo que condiciona múltiples problemas de salud como determinados cánceres, diabetes, arteriosclerosis, alteraciones hormonales por sobreactivación de la aromatasa, que es la enzima que fabrica estrógenos, con el consecuente predominio estrogénico del organismo, etc.

Los factores que más predisponen a la obesidad son:

  • Genéticos
  • Alteración metabólica.
  • Dieta
  • Inactividad física.
  • Y muy especialmente, el intestino.

Al sistema gastrointestinal tenemos 10 veces más bacterias que células en nuestro organismo (10 elevado a la 13, respecto a 10 elevado a la 14). Y el genoma de nuestras bacterias intestinales (microbioma) es entre 100-150 veces mayor que el genoma de nuestras células.

Kyu et. al. publicó en el DMJ Diabetes and Metabolism Journal en el 2015 que las bacterias intestinales tienen un impacto muy importante para regular el metabolismo humano y que la alteración de su composición se relaciona directamente con la obesidad, diabetes e hígado graso de origen no alcohólico.

Recientes estudios han relacionado el sobrepeso y la obesidad con:

  • Una baja diversidad bacteriana de nuestro colon (LGC o low gene count).
  • Más firmicutes que bacteroides.
  • Menos bacterias productoras de ácido butírico como la Roseburia y la Faecalibacterium prausnitzii.
  • Más bacterias no productoras de ácido butírico. Las bacterias productoras de ácido butírico a nivel del colon tienen un efecto protector contra la diabetes tipo 2 o el sobrepeso.
  • Un exceso de bacterias generadoras de metano en nuestro colon o bacterias metagénicas.

El gas metano y las bacterias del colon

Hoy nos centraremos en este gas metano, el metano en exceso se relaciona con mayor sobrepeso. Cómo podéis ver en el esquema, la gran mayoría de las bacterias están ubicadas en el colon.

Els bacteris del còlon

El 99 % de las bacterias del colon son anaeróbicas, es decir, viven sin oxígeno y tienen funciones esenciales para la salud humana.

Estas bacterias anaeróbicas del colon fermentan los polisacáridos de la dieta que no se han digerido ni absorbido a nivel del intestino delgado. La fibra es la porción indigerible de las plantas que contienen fibra soluble o insoluble.

Gracias a la fibra de la dieta las bacterias del colon producen:

  • Ácidos grasos de cadena corta o SCFA (acetato 50 %, propionato 20 % y butirato 30 %)
  • Gases (CO2 e hidrógeno)
  • Ácidos orgánicos (formate…)

Todos estos componentes tienen mucha importancia para nuestro intestino, para el sistema inmunitario y para nuestro metabolismo, pero hoy nos centraremos en los gases. Los gases del colon son los que nos hacen ir de culo.

El hidrógeno que producimos de la fermentación de la fibra de la dieta, se reduce eficientemente a nivel del colon en 3 tipos de gases:

  • H2S
  • CH4 (metano)
  • Acetato

Estos gases que tenemos en el colon son los que denominamos coloquialmente los pedos. Los pedos silenciosos, los que ofenden y los que no tienen mal olor… todos los gases están esperando para salir.

Gasos del còlon

Estos 3 gases se forman gracias a las bacterias reductoras de sulfato, a las bacterias metanogénicas y a las bacterias acetatogénicas respectivamente. Se reparten el hidrógeno a nivel del colon.

Algunos de estas bacterias están relacionadas con el sobrepeso y la obesidad. Son las bacterias llamadas metagénicas. Las bacterias que forman metano a partir del hidrógeno.

El metano formado tiene 2 vías de eliminación. O se elimina por los pulmones después de absorberse a nivel intestinal y se puede medir con un test de aliento espirado; o bien se elimina en forma de pedos. Son los pedos sin mal olor.

Si una persona está sana y come una dieta rica en fibra, lógicamente tendrá gas en el colon. Y se echará pedos que no tendrán mal olor de una forma fisiológica. Es lo normal.

Estos 3 gases se forman gracias a las bacterias reductoras de sulfato, a las bacterias metanogénicas y a las bacterias acetatogénicas respectivamente. Se reparten el hidrógeno a nivel del colon.

Ahora bien…

El exceso de gas metano en el colon o el intestino delgado, se correlaciona con el sobrepeso y predisposición a la obesidad y acumulación de grasa en el futuro.

Las bacterias productoras de metano

Estas bacterias reducen el hidrógeno del colon en metano y aceleran la fermentación de los polisacáridos e hidratos de carbono, por lo tanto, aumentan la producción de ácidos grasos de cadena corta SCFA que serán absorbidos en los intestinos y servirán como fuente de energía adicional para el organismo.

Las bacterias productoras de metano o metagénicas son muy importantes para la salud humana porque mejoran la capacidad de obtención energética en la fermentación de los polisacáridos de la dieta. El metano es un gas que, en cantidades equilibradas, tiene un efecto positivo.

Así pues, las bacterias metagénicas reducen el hidrógeno, mejorando la eficiencia del proceso fermentativo de los polisacáridos y mejorando el equilibrio energético de todo el organismo, influenciando sobre la cantidad de calorías depositadas en los almacenes de grasa.

¡Un deportista y todo el que quiera tener más energía, se beneficia de estas bacterias del colon!

Esta mejor eficacia en la obtención de energía, puede llevar al sobrepeso y obesidad si pierden el equilibrio entre sus compañeras del colon: las bacterias reductoras de sulfato y las acetogénicas.

Compañero, si cuando inclinas la cabeza hacia adelante y te miras la barriga no consigues ver la goma de tus calzoncillos o tus bragas, es señal de que hay que adelgazar.

Acabas de descubrir que el metano en exceso provoca sobrepeso y obesidad futura.

Los niveles elevados de metano e hidrógeno, ambos, no el metano o el hidrógeno por separado, analizados mediante el test del aliento con lactitol, se correlacionan con un mayor índice de masa corporal (BMI) y mayor cantidad de grasa corporal.

Si te habías creído que necesitabas encontrar la dieta ideal o el profesional adecuado para entenderte… hoy sabes que lo que hay que hacer es reducir el metano y las bacterias metagénicas, ¡las que forman metano en el colon!

Virgen María, ¿y si fuera verdad?

Tenemos que tratar nuestro intestino para adelgazarnos

Las dietas milagrosas que acaban con rebotes y recuperación del sobrepeso inicial es el pan de cada día. Y yo odio el pan.

Tenemos que ser rigurosos y no creer que una dieta en concreto será la panacea para solucionara el auténtico desequilibrio que sufrimos en nuestro intestino con sus consecuencias hormonales y metabólicas.

¡Manos a la obra!

Intervenciones para reducir las bacterias metagénicas y para reducir el consecuente sobrepeso:

  • Aumentar la bilis a nivel del intestino delgado y del colon: La mayor parte de la bilis se reabsorbe al final del intestino (ileon) o colon proximal y una pequeña parte de la bilis que llega al colon tiene un efecto inhibidor de estas bacterias metagénicas. Lo podemos conseguir tomando un café en ayunas cada mañana, según la tolerancia de cada persona.
  • Comer alimentos ricos en grasas para provocar la contracción de la vesícula biliar:  Grasas saludables como el coco, el pescado azul, aguacate, yema de huevo, aceites vegetales, frutos secos o semillas. Una buena opción sería tomar cada mañana una cucharada sopera en ayunas de aceite de oliva extra virgen o de lino, seguido de un vaso de agua con zumo de limón.
  • Tomar suplementos de plantas con efecto colagogo, cómo por ejemplo: alcachofa, cardo santo, cardo mariano, raíz de genciana, manzanilla amarga, naranja amarga, cúrcuma, berberina, jengibre…
  • Mejorar el pH ácido del estómago: La falta de ácido clorhídrico (HCl) en el estómago, se acompaña de menos secreción de bilis de la vesícula biliar y menores cantidades a nivel intestinal. Se puede mejorar reduciendo drásticamente el consumo de cereales con gluten y tomando un zumo de limón con jengibre antes de las comidas. Y si fuera necesario tomando un suplemento de betaína  (HCl + pepsina) en cada comida.
  • Tomar antibióticos naturales periódicamente en forma de infusiones y, si hace falta, en forma de aceites esenciales, con la ayuda de un profesional especialista en Medicina Integradora, como: la menta, la melisa, el cilantro y el árbol del té.
  • Enema casero de café: El café disuelto con agua tibia y aplicado con una cánula a nivel rectal tiene un efecto estimulador de la secreción biliar. Hazlo 3 veces por semana o menos según la necesidad.

Si tenías la barriga hinchada apenas después de comer, digestión lenta, gases sin mal olor y un sobrepeso que te amargaba la vida … hoy has descubierto que todo era síntoma de lo mismo. El metano. Si estás cansado de tener que vigilarte siempre, cuida de tu intestino, que él cuidará de tí.

Reduce el metano y te adelgazarás.

Un último deseo: ¡Salud y pocos pedos sin mal olor para todo el mundo!

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