Menopausia (Parte 1)

Llegamos a los 45-55 años y todo empieza a cambiar. La puerta a la perimenopausia y posteriormente la menopausia, nos esperan. Forma parte del envejecimiento, dejamos de ser fértiles y nos queda 1/3 de nuestra vida por delante. El mundo te espera y los nietos escucharán tu sabia madurez.

Los ovarios dejan de fabricar estrógenos progresivamente de una forma fisiológica y durante unos meses, o incluso años, es probable que muchas mujeres experimenten ciclos menstruales irregulares con sangrados abundantes o quizás muy escasos… hasta la total desaparición de la menstruación.

Se va alejando la época de fertilidad por otra época con menos fabricación de estrógenos, progesterona y testosterona.

¡¡¡Qué liberación!!! … pensarán algunas mujeres. Y entonces aparece la falta de libido, los sofocos y el insomnio… y comprobamos que nos falta algo importante.

Durante la menopausia, ¡quizás echarás de menos los estrógenos!

Los estrógenos eran importantes para la visión. Es curioso observar con la falta de estrógenos como aparecen los problemas de baja visión, cataratas o glaucoma en esta época de la menopausia y no antes… por la falta de estrógenos.

Las mujeres atendidas por su oftalmólogo, olvidan o ignoran que la falta de estrógenos no sólo condiciona su salud hormonal, sino también su salud visual y el éxito de los problemas visuales que el oftalmólogo intenta resolver.

Los estrógenos eran importantes para el esqueleto. Sin los estrógenos la fijación del calcio en los huesos es más difícil y la osteoporosis te puede ocasionar fracturas espontáneas de la  cadera o de vértebras en la espalda, por ejemplo.

¿Y el estado anímico, el insomnio y la memoria? Necesitamos estrógenos para alejar la ansiedad y el bajo estado anímico, los despistes, la falta de memoria o concentración. Tenemos que volver a recuperar los niveles de serotonina que nos facilitaban los estrógenos y nos permitían dormir y disfrutar de un sueño profundo.

Una mala adaptación a esta falta de hormonas sexuales también se acompañan de alteración del metabolismo del colesterol con un aumento del colesterol-LDL, sequedad en las mucosas, en la piel y de desequilibrios vegetativos como la mala regulación de la temperatura corporal con aparición de los temidos sofocos.

¡Esto no se soluciona ni con pastillas para el colesterol, ni cremas hidratantes ni con un abanico!

Hay que mejorar la actividad estrogénica durante la menopausia.

Para aligerar los síntomas de la menopausia, la terapia hormonal substitutoria o THS que te puede ofrecer el ginecólogo, servirá para aumentar los niveles de hormonas, suplementando  estrógenos sintéticos solos,  o bien, estrógenos combinados con progesterona.

A las mujeres posmenopáusicas los niveles de estrógenos en plasma (en sangre) son muy bajos, pero en cambio, en las mujeres con cáncer de mama, se ha visto que en los tejidos endometriales del útero y en los tejidos de las mamas, los niveles de estrógenos son entre 10-50 veces más altos que los que tienen circulando en plasma. Las mismas mujeres menopáusicas, pueden tener riesgo de cáncer aunque fabriquen muchos menos estrógenos durante la menopausia.

Es así porque las mujeres posmenopáusicas pueden tener el estradiol de estos tejidos del endometrio del útero y de los tejidos cancerosos de mama más elevados, debido a la síntesis de estrógenos en los tejidos extragonadales (fuera de los ovarios) y a la mala eliminación de los estrógenos a nivel hepático (sulfatación, metilación y conjugación) o intestinal.

De hecho, el metabolito de estrógenos que eliminamos más lentamente es el que pasa por la sulfatación, la estrona-3-sulfato, ¡tarda aproximadamente 9 horas en eliminarse!… y puede ser activo en la periferia… aunque tengas la menopausia y los ovarios ya hayan dejado de fabricarla. Por lo tanto, el riesgo de cáncer de mama u otros cánceres hormonales no desaparece con la menopausia.

Hay que seguir las indicaciones que hemos dado en anteriores artículos sobre como facilitar la eliminación de los estrógenos que fabricamos cada día, ya sea en los ovarios o en otros tejidos periféricos donde se expresa la aromatasa.

El tratamiento hormonal substitutorio ofrecido médicamente por los sofocos y osteoporosis no está exenta de riesgo, tal como publicaron Rossouw te. al. en el 2012 en la Women’s Health Initiative (WHI), donde los investigadores tuvieron que parar el estudio debido a que el tratamiento hormonal ofrecido a las mujeres posmenopáusicas, desencadenó una alta incidencia en cáncer de mama, accidentes cardiovasculares, enfermedades coronarías y trombosis pulmonar en las mujeres que  formaban parte del estudio, asociados a la terapia hormonal substitutoria (THS).

Son muchos los estudios que describen los potenciales efectos adversos de la terapia hormonal substitutoria (THS ) y que han motivado a los investigadores a mirar en otras direcciones para seguir buscando propuestas de tratamiento con  otras opciones como la fitoterapia y alimentos con propiedades fitoestrogénicas para tratar los síntomas de la menopausia, dada la importancia de mantener niveles saludables de estrógenos.

Si bien los estrógenos químicos nos pueden ofrecer claros beneficios, previamente cada mujer tiene que valorar de forma individualizada la capacidad de degradación a nivel genético para no sufrir un cáncer de mama, de ovario o de útero, o trombosis por un exceso de estrógenos dentro del organismo. Con los adelantos de las nuevas tecnologías tenemos la gran ayuda de los estudios genéticos que nos ofrecen estudios personalizados antes de una propuesta de tratamiento químico para una mujer que sólo quiere mejorar su salud, no acortar su vida.

Las sociedades asiáticas presentan menor cantidad de cánceres estrógeno-dependientes, menos patologías cardiovasculares y mejor salud intestinal por unos hábitos alimentarios y un estilo de vida muy diferentes a los de la sociedad occidental, donde vemos la menopausia casi como una enfermedad en lugar de un proceso  fisiológico normal.

Dado este riesgo de sufrir tromboembolismo venoso, cáncer de mama o cáncer de endometrio con la terapia hormonal exógena THS durante la menopausia, muchas mujeres optan por escoger alternativas naturales que minimicen los efectos adversos y que sean eficaces, ya sean en forma de suplementos naturales o alimentos específicos para envejecer saludablemente.

Seguramente ya te has dado cuenta que hoy en día quedan muy pocas abuelas que lleven aquellos parches hormonales que antes se utilizaban tan habitualmente como propuesta química para aumentar los estrógenos en las mujeres menopáusicas. ¿Te imaginas el motivo?

Proponemos mejorar los niveles de estrógenos, progesterona y serotonina naturalmente.

Recomendamos suplementar y comer alimentos ricos en fitoestrógenos o estrógenos de origen vegetal con una estructura molecular muy parecida al 17-beta Estradiol. Un componente que encontramos en la naturaleza comparable al que encontramos en la farmacia.

Los fitoestrógenos son polifenoles que tienen una gran similitud molecular con el 17-beta-Estradiol endógeno (que fabricamos nosotros) y es capaz de unirse a los receptores estrogénicos, igual como lo hacen nuestros estrógenos y los químicos, mostrando actividad biológica, aunque de una forma más débil.

Mejorando los estrógenos mejoraremos el colesterol, la absorción del calcio en los huesos previniendo la osteoporosis, mejora la mucosa vaginal y de los ojos, la hidratación de la piel, mejora la memoria y el estado anímico… sin el riesgo que conllevan los estrógenos sintéticos.

Los fitoestrógenos los encontramos en nuestro entorno, son exógenos, es decir que no los fabricamos nosotros, pero con su incorporación a la dieta producen unos metabolitos que  nos ofrecen grandísimos beneficios.

Los fitoestrógenos que tenemos que tomar, son:

Coumesteranos. Las sustancias fitoestrogénicas son el Comesterol, wedelolactona y plicadin que están presentes en:

  • Trébol rojo
  • Alfalfa
  • Guisantes
  • Judías

Isoflavonas: Las sustancias fitoestrogénicas son la genisteína, daidzeína, biochanina A, puerarin, gliceteína y formononetina que están presentes en:

  • Judías
  • Soya
  • Trébol rojo
  • Sésamo
  • Cerveza
  • Kudzu

Estilbenos: Resveratrol (presente a la piel y semilla de la uva)

Lignanos: Las sustancias fitoestrogénicas son el pinoresinol, podofillotoxina y el enterodiol que están presentes en:

  • Lino
  • Sésamo
  • Soya
  • Verduras crucíferas
  • Albaricoque
  • Fresas

Prenilflavonoides: Las sustancias fitoestrogénicas son el prenilnaringenina, xanthohumol y desmetilxanthohumol, el isoxanthohumol que están presentes en:

  • Lúpulo: Es el más potente fitoestrógeno por los 2 ER (receptores de estrógenos).
  • Cerveza

Las isoflavonas las encontramos en forma conjugada en las legumbres, mayoritariamente en la soya, y también en el kudzu, en los cereales integrales, frutas del bosque, frutos secos y el sésamo.

Funciones de las isoflavonas:

  • Estrógeno de la naturaleza en lugar de nuestros estrógenos naturales: Los beneficios dietéticos de las isoflavonas, que no es nuestra hormona esteroide, se atribuyen al gran parecido que tiene su estructura molecular con los estrógenos endógenos de los mamíferos (nuestra hormona esteroide natural) y tiene, igualmente, una actividad biológica cuando se une al receptor ofreciendo una función estrogénica hormonal, antioxidante e inhibidora de la actividad de ciertas enzimas.
  • Molécula señalizadora: Concretamente, las isoflavonas de las legumbres, el kudzu y  trébol rojo  (daizcina y genistina ) son moléculas señalizadoras, que atraen, a las bacterias procariontes (arqueo bacterias) simbióticas fijadoras de nitrógeno (convierten el nitrógeno (N2) en amonio (NH4) o dióxido de nitrógeno (NO2) gracias a la enzima nitrogenasa que depende de Mo, V, Fe). En los humanos, las isoflavonas de las legumbres y su atracción por las bacterias fijadoras de nitrógeno, ofrecen importantes funciones biológicas actualmente en investigación. Los pesticidas afectan negativamente estos compuestos fijadores de nitrógeno y su actividad biológica en la planta y en los humanos, está claro.
  • En  la producción energética de nuestras mitocondrias, la isoflavona daidzeína aumenta el metabolismo de las grasas, en lugar de los hidratos de carbono en el ciclo de Krebs, encontrando niveles elevados de cuerpos cetónicos en la orina fruto del predominio del metabolismo lipídico. Te adelgazarás sí.

Las mujeres asiáticas consumen 20-80mg/día de isoflavonas. Y las mujeres europeas y americanas consumen entre 1-3 mg/día (Mesina te. al. 2006), comemos menos, sí. Desde pequeños, pequeños… comemos mucho menos. La diferencia en el consumo diario y la correspondiente protección que tienen las mujeres asiáticas respecto a la incidencia del cáncer de mama, endometrio, ovario y útero, es evidente.

Pero en España no encontramos este mismo beneficio aumentando el consumo de isoflavonas con la dieta y/o suplementación durante el envejecimiento. ¿Por qué?

Interesante…

Las 2 isoflavonas más estudiadas provenientes de la soya son la daidzina y genistina.

La incorporación precoz de la soya a la dieta de estos países orientales se cree que puede incidir en la composición de su  microbiota intestinal, en sus bacterias intestinales, que permitirán que se activen estas 2 isoflavonas en metabolitos mucho más activos como la S-Equol (Mesina te. al. 2010) a diferencia de España donde encontramos que un 30 % de las mujeres menopáusicas toman isoflavonas y, en cambio, muy pocas son capaces de liberarse de los síntomas de la menopausia porque no los metabolizan en su forma activa.

No nos funcionan igual de bien que a las mujeres orientales.

Las mujeres que sí pueden producir el metabolito equol tienen una flora intestinal mejor (tienen más Clostridium leptum y C. coccoides), en comparación con las mujeres que no lo pueden producir… aunque también coman isoflavonas (legumbres como las judías o soya, trébol rojo, sésamo, cerveza, lúpulo). ¡Resulta que hay individuos productores de equol y otros que no! ¡Y el equol tiene 100 más actividad que la daidzeína!

Después de comer isoflavonas derivadas de la soya, sólo un 30-50 % de las personas occidentales produce la Equol, son los afortunados individuos catalogados como “equol producers”,  y un 80 % produce el O-DMA que tiene menor actividad estrogénica (Atkinson et. al. 2004).

En cambio, en el Japón, Korea o China, un 50-60 % de la población sí puede producir de Equol y se beneficiará de la menor incidencia en enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y hormonales cuando comen isoflavonas.

Las asiáticas tienen menos incidencia en los cánceres hormonales como el de mama, colorectal y de próstata, en las enfermedades hormonales, cardiovasculares y osteoporosis.

Tenemos que conseguir metabolizar las isoflavonas en los compuestos que tienen mayor actividad biológica. ¿Me ayudas?

Las isoflavonas no son eficaces para todo el mundo. Aquí tenemos el problema.

Hay personas que producen Equol, los denominamos “equol producers”, y se beneficiarán de las bondades de una dieta y/o suplementación rica con fitoestrógenos, y otras personas que no lo producen.

¿Por qué?

¿Por qué nuestra microbiota no puede producir el metabolito Equol, con mayor actividad estrogénica, aunque comemos la misma cantidad de isoflavonas que las mujeres orientales?

Sólo podemos obtener estos metabolitos si tenemos una correcta fermentación bacteriana después de comer los alimentos que contienen isoflavonas.

Una dieta rica en isoflavonas derivadas de la soya o de las legumbres hoy en día sabemos que no es garantía de triunfar.

El metabolito activo Equol sólo lo obtendremos si tenemos un colon  sano, rico con bacterias que fabriquen la enzima beta-glicosidasa y puedan deglicosidar las isoflavonas en formas más absorbibles y activas.

Se han estudiado diferentes maneras para aumentar las bacterias del colon que permiten obtener este metabolito y se ha visto que suplementando a mujeres japonesas posmenopáusicas una fibra probiótica llamada FUERA (fructo oligosacáridos) 5gr/día  durante 2 semanas, no mejoraba esta capacidad de fabricar equol ni a las productoras de equol ni a las no productoras, después de comer isoflavonas. Esta fibra no mejoró la expectativa del estudio. Yo preguntaría… ¿Quizás un estudio demasiado corto?

Las bacterias intestinales que pueden realizarlo son las productoras de ácido lácteo y las bifidobacterias. (Tsuji et. al. 2010. Champagne et. al. 2010) a nivel del colon, concretamente: Lactonifactor longoviformis, Faecalibacterium prausnitzii, Bifidobacterium sp., Ruminococcus sp.

Consejos claves para que las isoflavonas sí sean tu solución

Nuestros consejos van encaminados a seguir unos hábitos de vida que favorecen la proliferación de estas bacterias sanas del colon que permiten formar el metabolito S-Equol cuando comemos o nos suplementemos isoflavonas. Tenemos que comer regularmente:

  • Almidón resistente: aumenta el Faecalibacterium prausnitzii, Bifidobacterium sp., Ruminococcus sp. Estamos hablando de comer patata, moniato o legumbres cocinadas y dejadas enfriar, no calientes. Plátano verde. Avena sin gluten. Arroz integral cocinado y también dejado enfriar.
  • La fruta aumenta la variedad bacteriana que metabolizan la daidzeína. Especialmente las frutas del bosque, manzanas y el plátano verde.
  • Los vegetarianos producen 4,25 veces más S-Equol que los no vegetarianos.
  • En los adultos japoneses se ha visto que el consumo de grasas aumenta la cantidad de S-Equol. Come grasas sanas como el aguacate, yema de huevo, coco, pescado azul y frutos secos especialmente las almendras, nueces de macadamia y pistachos.
  • Los antibióticos reducen drásticamente nuestra flora intestinal sana y, consecuentemente, produciremos una menor cantidad de equol aunque comas alimentos ricos en isoflavonas. Tanto en estudios in vitro como in vivo. Hay que tener en cuenta no abusar de los antibióticos.

Lo primero es consumir alimentos ricos en fitoestrógenos. Puede ser una gran idea tomar suplementos de diferentes isoflavonas en el herbolario para reforzar el efecto hormonal si con la alimentación no fuera suficiente.

Conjuntamente, seguiremos una alimentación que favorezca el crecimiento de estas bacterias específicas (o tomando suplementos de estos probióticos específicos) que saben metabolizar la daidzeína en el metabolito S-Equol, el más activo a nivel hormonal.

¡Así sí que es eficaz comer legumbres, miso, temphe y sésamo para vivir la menopausia de una manera sana y feliz!

¡Salud yaya! Uiiii, tenéis razón, hoy en día todavía no hay muchas yayas con 45-55 años de edad, ¡lo rectifico! Comparte esta información con tus nietas y amigas.

 

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