¿Qué comer en otoño?

La naturaleza es sabia. No es un tópico. Es ciencia. “En cada estación del año tenemos los alimentos que nos van más bien para nuestro organismo”.

En otoño, el cuerpo se tiene que preparar de cara al invierno, “cuando las posibilidades de enfermar son mayores». Por eso toca comer setas, porque mejoran nuestro sistema inmunitario, porque las setas aumentan los killers naturales, que son unas células que aumentan la capacidad de nuestro sistema inmunitario para matar virus.

Ahora también es tiempo de comer granadas, pomelos, limones, caquis, calabazas, boniatos, mangos, porque son frutas con vitamina C, que también hacen aumentar la capacidad del sistema inmunitario para matar virus. En cambio, en verano la mayoría de las frutas son ricas en agua y en vitamina A, que es la que protege la piel del cuerpo. Todo está relacionado.

El entrenamiento del sistema inmunitario

También hay que decir que “al sistema inmunitario le conviene que enfermemos, porque es un entrenamiento para poner en marcha todos los mecanismos de defensa”. Lo normal “cuando tenemos un virus es tener fiebre, y al cabo de tres días volver a estar bien”. Las fiebres también hay que aceptarlas, porque entre 38 y 39º no habrá ningún virus vivo. “Tan sólo habrá que hidratarse con caldos y mucha agua”. La entrada de un virus provoca la síntesis de una citocina (inmunomensajero), la Interleucina-1, que da una respuesta coordinada fabricando más linfocitos T4 que dirigirán la respuesta curativa y también un aumento de la actividad del tiroides (TSH, T4 y T3) provocando la gran actividad enzimática causante de la fiebre, una consecuencia desagradable pero sanísima e imprescindible para curarnos.

Si pensamos en platos, los guisos son ideales también para el otoño y el invierno, porque son platos calientes, que calientan el cuerpo. Según la tradición de la medicina china, “con el frío conviene alimentarnos con platos calientes, para activar el metabolismo”.

A medida que vaya llegando más frío, los caldos y las grasas son ideales para mantener la temperatura corporal. Por eso, “los esquimales sólo comen pescado azul y mantequillas, porque así mantienen la temperatura corporal”.

Alimentos de temporada

Los alimentos de temporada están recogidos en su punto óptimo de maduración y, por consiguiente, conservan las vitaminas, los minerales y los antioxidantes al máximo. Es decir, son mucho más nutritivos.

Además, un fruto cuanto más maduro, más salvestrol contendrá, que quiere decir que tendrá más propiedades anticancerígenas, antiartríticas y antinflamatorias. Este salvestrol, es una fitoalexina, una sustancia que forma parte del sistema inmunitario de la planta. Se encuentra en la piel de la fruta y de las raíces como los nabos y las zanahorias, y así se protege de microorganismos patógenos y hongos, especialmente al final de la maduración, (también se vende en complementos).

Aparece especialmente en las frutas y verduras ecológicas cosechadas en el momento óptimo, porque en las recolecciones de los alimentos convencionales los pesticidas y fungicidas lo hacen menguar, no permite que la planta lo produzca de manera natural. La fruta y verdura que se recoge sin haber madurado, que no es de temporada, son tratadas con aditivos (colorantes, conservantes, antioxidantes, edulcorantes, etc) y métodos de conservación que hacen que se pierda hasta un 50 % de los antioxidantes, vitamina C, B, etc., hasta que no inician su viaje hacia casa del destinatario donde llegan completamente desnaturalizadas.

Y para acabar, si consumes alimentos de temporada, favoreces a los campesinos próximos, y por lo tanto ayudas a la economía local. Y ayudas al medio ambiente, porque aquella fruta y verdura no habrá necesitado recorrer kilómetros con camiones para llegar a la mesa. Es decir, se reduce la huella de CO2 en el medio ambiente.

Propiedades

Los minerales se acumulan especialmente en la piel, por lo tanto, se recomienda a nivel nutricional comerse la piel. Escogemos evidentemente alimentos de origen ecológico para evitar los agrotóxicos y químicos que desnaturalizan las propiedades nutricionales de los alimentos.

NABOS NEGROS: Antibiótico, antivírico y estimulador del sistema inmunitario. Rico en calcio, magnesio, fósforo, potasio, vitamina C, cobre, hierro y zinc y azufre (en mejores porcentaje en el nabo negro que en el nabo blanco o rábanos). Las sustancias sulfuradas que provocan sueño, los glucosilatos, muy reconocidos por sus propiedades protectoras contra el cáncer de mama, próstata, colon y pulmón; los isotiocianatos envidiados por su capacidad para drenar y depurar el hígado y la vesícula biliar, y por activar las defensas contra los virus.

BONIATO: Rico en betacarotenos (pro-Vit A), cobre, potasio, hierro, vitaminas C y E.

CALABAZA: Rico en betacarotenos (pro-Vit A) especialmente la variedad de calabaza plana más que la tipo cacahuete, vitamina C, ácido fólico, calcio, fósforo, ácido glutámico, potasio, cobre y zinc.

Las semillas de la calabaza también tienen gran importancia nutricional por su gran aportación en ácidos grasos omega-3. Se recomienda para la prostatitis y también hirsutismo o acné en las señoras.

GRANADA: Ricas en vitamina C, betacarotenos y vitaminas A, K, fósforo, hierro, cobre, calcio y potasio.

POMELO: Rico en naringenina y rutina, vitamina C y vitamina A.

CASTAÑAS: Ricas en cobre, potasio, ácido fólico, vitamina E.

HIGOS: ricos en potasio, magnesio, calcio, fósforo y betacarotenos (pro-vit A).

SETAS: Contienen una sustancia antivírica y anticancerígena llamada lentinan. Podemos mejorar la biodisponibilidad del lentinan si comemos las setas combinadas con arroz integral.

Champiñones: Ricos en cobre, potasio, zinc, ácido fólico, vitamina D.

El Shiitake es muy importante en invierno porque aumenta los killer naturales que nos defienden de los virus y células cancerígenas, vitamina D.

Es curioso observar que estas frutas y verduras del otoño-invierno son ricas en Cobre, Vitamina C, Vitamina A, Magnesio, Calcio y Zinc, todos ellos estimulantes del sistema inmunitario y con propiedades antivíricas.

El cobre es un conocido oligoelemento con propiedades antivíricas. Está presente en los nabos, boniato, calabaza, granada, castañas y setas.

La vitamina A (¿Tienes la piel de los muslos y brazos seca, escamada? ¿Presentas sequedad ocular? ¿Sufres recaídas virales?) Son indispensables para el sistema inmunitario de las mucosas. Se encuentra en el boniato, calabaza, pomelo, granada, higos.

La vitamina D mejora el sistema inmunitario innato y adaptativo. Se encuentra en las setas.

La vitamina C estimula la capacidad de los neutrófilos y la proliferación de linfocitos T. La encontramos enlos nabos, boniatos, calabaza, granada, pomelo.

El magnesio aumenta la actividad de las células NK. En los nabos, higos.

El zinc aumenta el número de linfocitos T. En los nabos, calabaza, setas.

Un artículo en colaboración con Trinidad Gilbert | Fotografía de Wikipedia

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